Virginia Velasco no empieza hablando de leyes cuando recuerda por qué decidió impulsar una norma para prohibir los matrimonios infantiles en Bolivia. Su memoria vuelve, más bien, a las desigualdades que vio desde joven y a las realidades que marcaron la vida de muchas mujeres en el país. “El sufrimiento, la pobreza, la desigualdad. No teníamos oportunidades las mujeres… hacia una educación digna, a una salud digna”, recuerda al hablar de los años que moldearon su forma de entender la defensa de derechos.
En ese entorno, acceder a información o conversar abiertamente sobre salud y derechos sexuales y reproductivos era prácticamente imposible. “Cuando no teníamos salud, no teníamos educación, mucho menos que alguien… podía hablar con relación al tema de derechos sexuales y derechos reproductivos”, explica. Con el tiempo, esas experiencias se convirtieron en una convicción personal: la necesidad de que las niñas y adolescentes pudieran crecer con oportunidades que muchas generaciones anteriores no habían tenido.
“El sufrimiento, la pobreza, la desigualdad. No teníamos oportunidades las mujeres… hacia una educación digna, a una salud digna”. […] “Cuando no teníamos salud, no teníamos educación, mucho menos que alguien… podía hablar con relación al tema de derechos sexuales y derechos reproductivos”.
Su participación en espacios de defensa de derechos humanos reforzó ese compromiso. En diferentes espacios comunitarios escuchó historias que la llevaron a cuestionar prácticas que durante años se habían normalizado. “Imagínate una niña de 15 años, de 14 años, de 16 años… ¿qué crees que esa niña va a asumir tanta responsabilidad?”, dice al referirse a las situaciones que enfrentaban muchas adolescentes. En muchos casos, recuerda, las decisiones se tomaban dentro de las propias familias bajo presión social o económica. “Los papás decían: ‘ya está embarazada, así que tiene que casarse’”.
Cuando llegó a la Asamblea Legislativa Plurinacional como senadora, esa convicción tras pasar un tiempo encontró una posibilidad concreta de convertirse en una propuesta normativa. El objetivo era modificar el Código de las Familias para eliminar las excepciones que aún permitían el matrimonio antes de los 18 años. Pero el camino para lograrlo no fue inmediato. Durante más de tres años, la propuesta atravesó debates, resistencias y procesos de discusión dentro del Legislativo.
En ese proceso, la iniciativa también encontró aliados fuera del Parlamento. Organizaciones de la sociedad civil que trabajaban en la defensa de los derechos de niñas y adolescentes acompañaron el proceso con evidencia, análisis y acciones de sensibilización. Entre ellas, estuvieron Ipas Bolivia y la Comunidad de Derechos Humanos, que aportaron insumos técnicos y seguimiento al tratamiento legislativo.
Foto 2: Reuniones acerca del tratamiento del proyecto de Ley.
Virginia recuerda ese acompañamiento como un momento clave para sostener el proceso. “Yo vi ese compromiso de Ipas Bolivia… ese trabajo comprometido por el país, por nuestras niñas, nuestros niños y adolescentes”, señala. Para ella, ese respaldo permitió que la discusión no quedara solo en el ámbito político, sino que se apoyara en evidencia y en la realidad que enfrentaban muchas niñas en el país. Uno de los momentos que más la impactó durante el debate fue la presentación de un material audiovisual que mostraba situaciones que, para muchas personas, permanecían invisibles. “Su propio papá, su propia mamá, entregan a su hija… eso nos parte el alma”, recuerda.
Después de más de tres años de debate legislativo y trabajo articulado, en septiembre de 2025 Bolivia promulgó la Ley N.º 1639, promulgada en Bolivia el 24 de septiembre de 2025, prohíbe el matrimonio infantil modificando el Código de las Familias (Ley 603). Elimina todas las excepciones que permitían la unión de menores de 18 años, declarando tales uniones nulas sin posibilidad de convalidación.
Para Virginia, la aprobación representó un momento profundamente significativo. “Yo me siento muy feliz, contenta, de defender ese derecho, como mujer, primero, como autoridad y como defensora de los derechos humanos”, afirma.
Sin embargo, insiste en que la promulgación de la norma no significa que el desafío esté resuelto. A su criterio, el cambio real dependerá de la prevención y del trabajo con familias, niñas, niños y adolescentes. “No es solamente aprobar la ley y listo. Tenemos que generar políticas públicas de prevención”, advierte.
Porque detrás de la Ley N.º 1639 no solo hay un cambio normativo. Hay años de convicción, trabajo articulado y alianzas que permitieron transformar una preocupación compartida en una medida concreta para proteger a niñas y adolescentes en Bolivia. En ese camino, Ipas Bolivia ha acompañado procesos de incidencia, diálogo y generación de evidencia junto a autoridades y organizaciones de la sociedad civil. La articulación con liderazgos comprometidos, como el de la entonces senadora Virginia Velasco, demuestra que cuando la convicción encuentra aliados es posible impulsar cambios que amplían la protección de derechos.
Desde Ipas Bolivia, el compromiso continúa: seguir trabajando para que esta ley se traduzca en cambios reales y para que cada vez más niñas puedan crecer, estudiar y decidir su propio futuro. Porque el objetivo sigue siendo el mismo: ¡Ni esposas ni concubinas, las niñas son niñas!








